"Alégrate joven en tu juventud; deja que tu corazón disfrute de la adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero ten en cuenta que Dios te juzgará por todo esto. Aleja de tu corazón el enojo y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud y en la flor de la vida es un absurdo. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos..."
Eclesiastés 11:9-12:1